lunes, 2 de mayo de 2011

El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquisto

“Ahora comprendo a Manon Lescaut: El amor no conoce virtud, no conoce merito, el amor ama, perdona, soporta todo porque tiene que hacerlo; lo que nos guía no es nuestro juicio, lo que nos indica a entregarnos o lo que nos hace retroceder espantados no son las cualidades o los defectos que descubrimos. Lo que nos impulsa es una fuerza dulce, melancólica, misteriosa; y entonces cesamos de pensar, de sentir, de querer, nos dejamos llevar por esa fuerza y no preguntamos a donde nos conduce.”
Sacher Masoch. Las Venus de las pieles.

Vamos a armar una cueva con las sabanas que hay en toda la casa. Ponemos unas sillas acá, unos hilos allá, nos tapamos hasta arriba, hasta el ultimo pelo y vivimos ahí, mientras jugamos que somos grandes, como cuando éramos chicos.
Te invito a programar un desayuno que dure años, así yo te sirvo té, café, mate, café con leche, mate cocido, y vos me preguntas: -Azúcar o edulcorante?
Entonces vos preferirías azúcar y yo edulcorante. Y nos mataríamos de risa de vos y de mi y del azúcar y del gusto a plástico del edulcorante.
Podemos hacernos tostadas con lo que te guste, saladas, dulces, amargas y acidas, total tenemos tiempo de sobra para probar cada gusto, toda la vida para mezclar uno, otro y otro sabor, para decidir, para probarte, para probarnos y saber si tenemos gusto a medialuna o a tostada quemada.
Y si nada te apetece puedo mandarte a comprar mermelada mientras te unto galletitas con manteca, y como sospecho que no vas a querer moverte podemos agarrar las cucharas como espadas y pelear a muerte, tirando la yerba y desarmado la carpa en la intensa batalla. Y reírnos de vos y de mi, de las cucharas y de lo frágil que es nuestra casa de sabanas.

Podría, también, para complacerte, hacer que se me caigan los ojos y te persigan por toda la ciudad, para ser absurdamente posesiva, para matar los celos o alimentarlos.
O que se escurra mi boca por el mentón y se vaya atrás de la tuya. Podría seguirte por donde vayas, mi pobre boca tomaría trenes, cruzaría calles, avenidas, autopistas. Se colaría en los subtes (porque no llega a la ventanilla de los boletos) y te perseguiría, bueno, no a vos, a tu boquita con gusto a café con leche del desayuno, con gusto a sal, a alcohol, a dentífrico, a menta suave, a taza caliente, a tu boquita de hombre, de rubio, de hijo, de hermano, de novio, de gordo.

Podría darte besos también, si es que eso te hace feliz, pero en realidad ¡que importa! Que mas da? si los besos son otra convención! Así que mejor voy a pasarte la lengua por los parpados, mirarte la nariz y olerte las manos, si de todas maneras somos felices desafiando eso de que: los labios besan los labios, los dedos acarician el pelo, las manos se toman de las manos o los ojos penetran intensamente los ojos con miradas románticas. Que mas da? Si podríamos empezar desde el principio, si hay formas de morderse los dedos y de pasarse los hombros por las piernas, o de darse cabezazos tiernos. Así que me voy a dar el gusto de sacarme las mañas y las medias y empezar a armar el rancho de sabanas y desayunar todo el día mientras nos damos besos en la frente. Y hacer las cosas como queramos nosotros, total por mi esta bien si las hago con vos.

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La Mentira.. tiene?.. patas cortas.
Lia No era petiza.. era?.. mentirosa.
-Que te pasa nena? estas chorreando.
-Ves que sos un idiota Lorenzo, estoy llorando, ni eso podes respetar? llorando para ver si puedo lavarme un poco el alma.
-Es que no te entiendo, sera que yo me lavo el alma con mate, che..