lunes, 15 de junio de 2009

Noches de lunares para ciegos

La enfermedad de la mente, la extensa y reaccionaria vereda de enfrente.
Son los circuitos, los circulos viciosos y los hijos de los hijos de los hijos de la memoria, los bisnietos de aquellos que no necesitaron escritura, lo puro sin mezcla de la inteligencia.

De plaza en plaza, nos arrebatabamos en un remolino de algo que nos sobrepasaba, que "no me toques aca", que "sacame la mano de alla" y esas cosas, que en realidad era un "por favor acariciame", "acercate mas" y "sacame el aire", que los arboles se estan tapando los ojos, te juro.

-Habia algo que me contagiabas, se incendiaban tus labios. Y si, se incendiaban, y habia que apagarlos con saliva, con soplidos, con suspiros y a los manotazos, porque parecia que iba a durar el fuego para siempre.
Lia tenia la cara llena de pecas, Lorenzo la contagiaba y se le llenaba el mundo de pecas tambien y de piel en braile.

-Esas si que eran noches, noches de lunares para ciegos, mientras acariciaba tu cuello.

- Muerte a los militares, a los militares - gritaban en sueños los poetas.
Que importaba mientras Lorenzo siguiera contagiandote pecas, que importaba mientras todavia los sueños fueran algo que paso hace cinco minutos.. todavia.

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La Mentira.. tiene?.. patas cortas.
Lia No era petiza.. era?.. mentirosa.
-Que te pasa nena? estas chorreando.
-Ves que sos un idiota Lorenzo, estoy llorando, ni eso podes respetar? llorando para ver si puedo lavarme un poco el alma.
-Es que no te entiendo, sera que yo me lavo el alma con mate, che..